Ciudades y regiones

Qué ver en Fez: la medina medieval más grande de Marruecos

Un paseo por la medina de Fez en el orden en que lo hacemos nosotros: Bab Bou Jeloud, medersas, curtidurías y miradores, con notas sinceras sobre guías oficiales, falsos guías y olores.

Fuente de zellige en un patio

En Fez lo que hay que ver está casi todo dentro de Fez el Bali, la medina antigua: Bab Bou Jeloud, la Medersa Bou Inania, la Medersa Al Attarine, el exterior de la Universidad Al Qarawiyyin, la plaza Seffarine y las curtidurías Chouara. Necesitas un día completo con guía para eso. Con un segundo día sumas Fez el Jdid, el Mellah y los miradores sobre la ciudad.

Fez es la ciudad imperial más antigua de Marruecos y su medina, Patrimonio de la Humanidad, es de los centros medievales mejor conservados del mundo. Dentro no circulan coches: las mercancías se siguen moviendo en burro, en mula o en carretilla. Para nosotros es la ciudad que mejor explica la historia y la artesanía del país, y también la que más desorienta a quien llega por primera vez. Por eso, en lugar de una lista, te contamos el paseo tal como lo hacemos con nuestros viajeros, de arriba abajo, con lo que suele salir mal en cada tramo. Tienes los datos básicos en la página de Fez como destino y el contexto del país en la guía de Marruecos.

Cómo se organiza Fez

La ciudad tiene tres partes. Fez el Bali es la medina fundada en el siglo IX, en la ladera de un valle, y concentra casi todo lo que vas a querer ver. Fez el Jdid, la "Fez nueva", la levantaron los meriníes en el siglo XIII y en ella están el Palacio Real y el Mellah. La Ville Nouvelle es la ciudad moderna de época francesa, con avenidas, cafés y los hoteles grandes.

Lo que hay que saber de Fez el Bali es que está en cuesta. La parte alta es Bab Bou Jeloud; la baja, el río y la zona de Bab Rcif. Bajando todo es más fácil, así que entramos siempre por arriba y salimos por abajo, donde un taxi nos devuelve al riad.

Primera hora en Bab Bou Jeloud

Quedamos con el guía en la Puerta Azul, Bab Bou Jeloud, a primera hora. Es la entrada más fotografiada de la medina: azulejos azules por fuera, verdes por dentro. Si quieres la foto sin gente, este es el momento.

Aquí empiezan las dos calles principales, Talaa Kebira y Talaa Seghira, que bajan casi en paralelo hacia el centro de la medina. Si algún día te pierdes, busca cualquiera de las dos: todo lo que baja termina en ellas.

Es también donde más falsos guías verás. Jóvenes que te preguntan de dónde eres, que te dicen que la medersa está cerrada o que te ofrecen llevarte "a las curtidurías, amigo". Si ya vas con guía, te dejan en paz enseguida. Si vas por tu cuenta, no discutas, no des explicaciones y sigue andando con paso decidido. Contestar que ya tienes guía suele bastar.

Medersa Bou Inania

A pocos minutos bajando por Talaa Kebira. La construyeron los meriníes en el siglo XIV y es de los pocos edificios religiosos de Marruecos que pueden visitar los no musulmanes. El patio de mármol, los estucos, la madera de cedro tallada y el antiguo reloj hidráulico de la fachada de enfrente se ven en unos 40 minutos.

Antes de sacar la cámara, siéntate cinco minutos a un lado del patio y mira hacia arriba. Así se ven los detalles que en la foto se pierden.

Bajando por Talaa Kebira

Entre Bou Inania y el centro de la medina hay un buen tramo de calle con tiendas de alimentación, panaderías de barrio, puestos de dulces y carnicerías. Este es el primer sitio donde la medina huele fuerte, y no es por las curtidurías: en las carnicerías se cuelga la carne al aire y alguna vez verás una cabeza de camello en el mostrador. A unos les hace gracia y a otros les revuelve el estómago; mejor saberlo antes.

Cuando oigas "balak" detrás de ti, apártate a un lado: viene un burro cargado o una carretilla, y no van a frenar. Con niños pequeños, llévalos de la mano en este tramo.

Te cruzarás con el Fondouk Nejjarine a un lado del camino. Es un antiguo caravasar restaurado que hoy alberga el Museo de la Madera, y tiene una terraza con vistas sobre los tejados. Una visita de media hora encaja aquí o al volver por la tarde.

Zaouia de Moulay Idriss II

El santuario del fundador de la ciudad es uno de los lugares más venerados de Marruecos. Si no eres musulmán no puedes entrar, y en las calles de alrededor verás una barra de madera atravesada a cierta altura que marca el límite. Lo interesante aquí es el ambiente de fuera: puestos de velas, incienso y dulces para los peregrinos. Diez minutos y en silencio, y sin fotografiar de cerca a quien reza.

Medersa Al Attarine y Al Qarawiyyin

La Medersa Al Attarine está junto al zoco de los perfumistas y los especieros. Es más pequeña que Bou Inania y su decoración es todavía más fina. Cuenta media hora. Cuando la planta superior está abierta, desde arriba se ven los tejados verdes de Al Qarawiyyin.

La Universidad y Mezquita Al Qarawiyyin la fundó Fátima al Fihri en el siglo IX y está considerada una de las instituciones educativas más antiguas del mundo que siguen en funcionamiento. Los no musulmanes no pueden entrar, pero por alguna de sus puertas abiertas se alcanza a ver el patio. El guía te llevará a la que mejor vista da. Su biblioteca, restaurada hace pocos años, guarda manuscritos de mucho valor.

Plaza Seffarine

Muy cerca de Al Qarawiyyin, la plaza de los caldereros es uno de los lugares con más ruido de la medina: artesanos martilleando ollas y bandejas de cobre a la vista de todo el mundo. Es un buen punto para parar a tomar algo. Si quieres fotografiar a un artesano, pregunta antes; muchos aceptan, otros no.

Curtidurías Chouara

Llegamos antes de comer, porque por la mañana hay más actividad en los pozos y el sol todavía no aprieta. Es la imagen más famosa de Fez: decenas de pozos de piedra llenos de tintes donde se trabaja la piel como hace siglos.

Las curtidurías se ven desde las terrazas de las tiendas de cuero que las rodean. Subir es gratis o a cambio de una propina pequeña, y luego te enseñan la tienda. Nadie te obliga a comprar, pero la venta llega, y es insistente. Si no quieres nada, dilo pronto y con amabilidad.

Sobre el olor, seamos sinceros: es fuerte. Las pieles se tratan con productos que huelen mucho, y en verano se nota bastante más. Te darán una ramita de hierbabuena para la nariz. La mayoría de nuestros viajeros se acostumbra en cinco minutos; alguno no aguanta y baja enseguida, y no pasa nada.

Cerca de las curtidurías es donde más gente te dirá que "por aquí no se puede pasar" o que "hoy es el último día de trabajo de los bereberes". No es verdad. Es para llevarte a una terraza concreta y cobrarte por ello.

Comer en la medina

Comemos en algún restaurante de la medina o en un riad que sirva comidas. Pide pastela de pichón, la especialidad de Fez: hojaldre relleno, dulce y salado a la vez, con canela por encima. Si no te convence la mezcla, la pastela de pollo es más suave. Tienes más platos en nuestra guía de gastronomía marroquí.

Por la tarde puedes volver a los zocos de artesanía con menos prisa, o retirarte al riad. Fez cansa más que Marrakech, por las cuestas y por la atención constante que exige caminar por callejones de un metro de ancho.

Los zocos de artesanía de Fez

Fez es la capital artesanal de Marruecos. Verás talleres de cerámica, tejedores de seda de agave, bordadoras, babucheros y hojalateros. Para cuero y cerámica azul y blanca, es el mejor lugar del país para comprar.

Una nota honesta: casi todos los guías, también los oficiales, llevan a sus grupos a alguna cooperativa o tienda donde cobran comisión. No es un escándalo, es así en todo Marruecos. Lo que te recomendamos es decirle al guía al empezar cuántas paradas en tiendas quieres, aunque sea ninguna. Cuando organizamos el guía nosotros, se lo pedimos antes. Y en cualquier tienda, pregunta el precio y compara en dos o tres antes de negociar. En nuestro artículo de costumbres y etiqueta en Marruecos te damos algunas pautas para regatear.

Atardecer en las tumbas meriníes

Al final de la tarde subimos en coche o en taxi a las tumbas meriníes, en una colina al norte de la medina. Las tumbas están en ruinas y no hay mucho que ver en ellas; lo que se viene a ver es la medina entera a tus pies, con los alminares y los tejados encendiéndose con el último sol. Es el momento en que la gente entiende por fin el tamaño de lo que ha caminado.

Borj Nord, una fortaleza cercana con un museo de armas, da una vista parecida. Borj Sud, en la colina de enfrente, se llena menos. Si te alojas en un riad con terraza, pide subir: muchas tienen vistas, y desde allí se oyen las llamadas a la oración de decenas de mezquitas a la vez.

Segundo día en Fez el Jdid y el Mellah

El Palacio Real

No se visita por dentro, pero sus siete puertas doradas de bronce, con azulejos y madera de cedro, son una de las fotos clásicas de Fez. Ve a primera hora, con mejor luz y casi sin gente. En veinte minutos lo tienes visto.

El Mellah

El barrio judío de Fez es de los más antiguos de Marruecos. Llaman la atención las casas con balcones abiertos a la calle, muy distintas a las fachadas cerradas de la medina. Puedes visitar la sinagoga Ibn Danan y el cementerio judío, con sus tumbas encaladas. Para los dos, a paso de paseo, basta con hora y media.

Meknes y Volubilis

Si tienes un tercer día, la excursión clásica es Meknes, otra ciudad imperial, y las ruinas romanas de Volubilis, con mosaicos en el suelo de las casas. Se hacen juntas en un día en coche. Si viajas hacia el norte, también puedes ver Volubilis de camino a Chefchaouen.

Fez según quién viaja

Para una pareja con dos días, lo que te contamos arriba es exactamente lo que proponemos: el primer día, la medina con guía; el segundo, Fez el Jdid por la mañana y la tarde libre para volver a los zocos.

Con niños, el guía es todavía más útil, porque los callejones estrechos y los burros asustan un poco a los pequeños y conviene ir rápido entre los puntos que les gustan, como la plaza de los caldereros o las curtidurías. Un riad con terraza amplia les da un lugar donde moverse después.

A quien viaja sola, sobre todo mujeres, le decimos lo mismo que a todo el mundo, solo que con más motivo: guía el primer día, ropa que cubra hombros y rodillas, y no aceptar compañía que no has pedido. Fez es más conservadora que Marrakech y la insistencia, cuando la hay, se nota más.

Si tienes problemas de movilidad, la medina de Fez es difícil: cuestas, escalones, suelo de piedra pulida. Con el recorrido de arriba abajo y un taxi esperando en Bab Rcif, se hace más llevadero.

Y si tienes muy poco tiempo, por ejemplo una noche de paso en una ruta hacia el desierto, quédate con Bou Inania, Al Attarine, la plaza Seffarine y las curtidurías. Son tres o cuatro horas con guía.

Excursiones y rutas desde Fez

Fez está bien situada para seguir el viaje. Al norte, a unas cuatro horas por carretera, está Chefchaouen, el pueblo azul del Rif: puedes hacerlo con nuestro viaje de 2 días de Fez a Chefchaouen, con noche en la ciudad. Al sur, por el Medio Atlas y los bosques de cedros de Ifrane y Azrou, se llega al Sahara. El viaje de 3 días de Fez a Merzouga termina en Marrakech, una forma práctica de cruzar el país sin volver sobre tus pasos. El día de Fez a Merzouga es largo, de siete a ocho horas con paradas, y conviene saberlo antes.

Para una semana entera, tienes nuestra propuesta de Marruecos en 7 días. Si te interesan las ciudades imperiales y la historia, mira nuestra selección de viajes culturales.

Consejos prácticos para visitar Fez

Orientarse en la medina

Fez es más laberíntica que Marrakech. Los mapas del celular ayudan, pero dentro de la medina fallan a menudo, porque las calles son demasiado estrechas para que el GPS sea preciso. Usa como referencia Talaa Kebira y Talaa Seghira y, si te pierdes, pregunta a un comerciante sentado en su tienda o a una familia, no a quien te sigue ofreciéndose como guía. Los niños que te indican el camino te pedirán una moneda al llegar.

Guías oficiales

Te recomendamos un guía oficial al menos para el primer día. Llevan una acreditación que pueden enseñarte si se la pides. En los viajes privados que organizamos lo incluimos siempre, con guía de habla hispana, porque cambia por completo la visita.

Dinero

En la medina se paga casi todo en efectivo. Lleva dirhams en billetes pequeños para propinas, terrazas de las curtidurías y compras menores.

Dónde alojarse

Un riad dentro de la medina, cerca de Bab Bou Jeloud o de Batha, te permite moverte a pie y es fácil de encontrar al llegar. Muchos riads de Fez fueron casas de familias de comerciantes, con patios enormes y mucha madera tallada. Como en Marrakech, el coche no llega a la puerta y alguien del riad viene a buscarte con un carrito.

Calzado y ropa

Calles empedradas, cuestas y escalones: lleva calzado cómodo y cerrado, con buena suela. En invierno la piedra resbala cuando llueve. La ropa que cubre hombros y rodillas es la más apropiada en Fez. La lista completa de equipaje está en qué llevar a Marruecos.

Cuándo ir

Primavera y otoño son las mejores épocas para caminar la medina. En verano Fez es muy calurosa porque está en un valle, y dentro de los callejones no corre el aire; los olores también se notan más. En invierno hay algo de lluvia y las noches son frías, aunque muchos días salen soleados y hay menos gente. Lo explicamos mes a mes en la mejor época para viajar a Marruecos.

Planifica tu visita a Fez

Podemos organizarte un día con guía oficial de habla hispana, un riad bien situado y la continuación hacia Chefchaouen o el desierto. Escríbenos desde contacto, cuéntanos cuántas noches tienes en Fez y por dónde sigue tu viaje, y diseñamos la ruta contigo.

Preguntas frecuentes

¿Hace falta un guía para visitar la medina de Fez?

No es obligatorio, pero aquí lo recomendamos más que en ninguna otra ciudad del país. La medina tiene miles de callejones sin salida y muy pocas calles rectas. Con un guía oficial ves en medio día lo que solo tardarías dos en encontrar, entiendes qué estás mirando y nadie más se ofrece a acompañarte por el camino.

¿Cuántos días necesito para ver Fez?

Con un día completo y guía recorres lo principal de Fez el Bali. Dos días te dejan ir sin correr y ver Fez el Jdid, el Mellah y los miradores al atardecer. Con un tercero puedes ir a Meknes y Volubilis. Fez también es buena base para salir hacia Chefchaouen o hacia las dunas de Merzouga.

¿Huelen mucho las curtidurías de Fez?

Sí, y más en verano y a mediodía, cuando el calor intensifica el olor de las pieles y los tintes. En las terrazas de las tiendas te dan una ramita de hierbabuena para ponerte bajo la nariz. A la mayoría le molesta los primeros minutos y luego se acostumbra. Por la mañana hay más trabajo en los pozos y hace menos calor.

¿Cómo llegar a Fez?

Fez tiene aeropuerto internacional, Fès-Saïss, con vuelos desde varias ciudades europeas. El tren la une con Tánger, Rabat y Casablanca. Desde Marrakech hay unas siete horas de tren o de coche, y por eso muchos viajeros prefieren unir las dos ciudades por el sur, con una noche en el desierto en medio.

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